Como es mi deber y el de todo ciudadano democrático, hoy he ejercido mi derecho al VOTO. Yo he votado por quien mejor he creído oportuno, sin tener en cuenta las promesas de los últimos días por parte de los políticos y que nunca se cumplen, ni las imágenes impecables y totalmente estudiadas con las que, y con miras a los resultados de las urnas, han emitido por televisión.
Tampoco he tenido en cuenta los debates televisivos (para mí pura similitud con las comedias de los Hermanos Álvarez Quintero).
Yo he votado, pura y llanamente por los resultados obtenidos en las legislaturas correspondientes. Y pura y llanamente digo también, que mi balanza se ha inclinado por aquellos que lucharon y levantaron mi lugar, duramente castigado durante mucho tiempo: Andalucía.
Con dolor he notado que parte de los votantes que lo hacían a mi par eran personas mayores, que hablaban entre ellos y se aconsejaban a quién votar: al que había hecho la promesa de devolver todo o parte de lo que habían perdido en el Forum Filatélico.
Una vez más la avaricia y el egoísmo se hace protagonista en quienes sólo miran para sí mismos. Una vergüenza. Además de otra: No había jóvenes votando.
¿Dónde están los jóvenes? ¿Acaso son hoy víctimas del botellón de anoche, fin de semana?
Según las encuestas preelectorales, una gran mayoría de jóvenes ejercerían su derecho al voto. Sinceramente yo he visto tan sólo una minoría entrar a votar a lo largo de todo el día, y esto puedo decirlo con conocimiento de causa, porque el colegio electoral lo tengo enfrente.
Me vienen a la mente unos versos de Rubén Darío que empiezan así:
“Juventud, juventud,
divino tesoro…”
La verdad, no tengo yo eso tan claro.













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09.03.08 @ 22:20